Un galpón logístico sobre San Pablo, en Lo Prado, mostró asentamientos diferenciales de casi 8 cm antes de entrar en operación. El problema no era la estructura, era el subsuelo: depósitos de ceniza volcánica fina mezclada con limos blandos, típicos del valle poniente. La solución técnica pasó por diseñar un campo de columnas de grava que rigidizó la masa de suelo y drenó el exceso de presión de poros. En Lo Prado, donde la napa freática suele estar alta por la proximidad al Zanjón de la Aguada, el diseño de columnas de grava (stone columns) se convierte en una alternativa versátil. Permite mejorar la capacidad portante sin necesidad de excavaciones profundas ni reemplazo masivo de material. Para definir la geometría y separación de las columnas, complementamos la campaña geotécnica con ensayos CPT que entregan el perfil de resistencia continua en estos suelos finos saturados.
La columna de grava no solo transmite carga, funciona como un dren vertical que desactiva el gatillador de la licuefacción en suelos arenosos saturados de la cuenca de Santiago.
