La geología de Lo Prado, asentada sobre depósitos de cenizas volcánicas y terrazas aluviales del río Mapocho, presenta un desafío particular para el diseño de muros de contención. La presencia de suelos finos limo-arcillosos de la formación Lo Prado, que pueden alcanzar profundidades superiores a los 15 metros antes de tocar el lecho rocoso, exige una evaluación meticulosa del empuje lateral. En nuestro laboratorio, la primera fase siempre incluye la caracterización mediante calicatas para observar la estratigrafía real en los cortes proyectados, porque la variabilidad vertical en esta zona de Santiago es mayor de lo que los planos generales sugieren. La combinación de sismicidad activa y suelos con potencial de retención hídrica obliga a ir más allá del predimensionamiento estándar en el diseño de muros de contención en Lo Prado.
Un drenaje mal calculado en suelos volcánicos de Lo Prado puede generar empujes hidrostáticos equivalentes al doble del empuje activo del terreno.
