La zona poniente de Santiago, donde se ubica Lo Prado, se asienta sobre depósitos aluviales del río Mapocho con intercalaciones de cenizas volcánicas, una herencia geológica que genera perfiles de suelo heterogéneos. En nuestra experiencia, la compactación superficial con rodillo no basta cuando los limos arenosos bajo el sello de fundación presentan densidades relativas inferiores al 50%: ahí la vibrocompactación profunda se vuelve la herramienta principal. Diseñamos la campaña de mejoramiento a partir de la granulometría del material extraído en las calicatas previas, definiendo la malla triangular, la frecuencia del vibrador y la energía específica que demanda cada punto para alcanzar una resistencia controlada. Lo Prado, con sus 96 mil habitantes y una altitud promedio de 480 msnm, concentra proyectos de vivienda en extensión y bodegas industriales donde la densificación profunda evita asentamientos diferenciales futuros. El diseño no se limita a un plano: incluye el seguimiento con registros de amperaje, tiempo por etapa y lecturas de cono dinámico después del tratamiento.
La energía de compactación la ajustamos metro a metro según el amperaje en tiempo real: en Lo Prado eso marca la diferencia entre un suelo densificado y uno simplemente vibrado.
