En la comuna de Lo Prado, donde los suelos de la cuenca poniente presentan una mezcla de depósitos aluviales y materiales finos transportados desde la cordillera, la densidad seca máxima es el parámetro que define si una plataforma resistirá o se deformará con el tiempo. La NCh 1534/2 establece el procedimiento para determinar la relación humedad-densidad, y en nuestro laboratorio la aplicamos a diario con los métodos Proctor Normal y Modificado. El clima semiárido de la zona, con precipitaciones concentradas entre mayo y agosto, hace que el control de la humedad óptima de compactación cobre todavía más relevancia, porque un relleno mal compactado que absorba agua en invierno pierde capacidad de soporte justo cuando más se necesita. Trabajar con un ensayo de granulometría previo permite anticipar el comportamiento del material antes de llegar al molde Proctor.
La diferencia entre un relleno que asienta y uno que no está en el 1% de humedad que separa la curva seca de la óptima según Proctor.
