El equipo sísmico que desplegamos en Lo Prado consiste en un tendido lineal de 24 a 48 geófonos verticales de 4.5 Hz, acoplados al suelo mediante puntas metálicas, conectados a un sismógrafo multicanal con conversor A/D de 24 bits. La fuente de energía suele ser una comba de 8 kg que golpea una placa metálica, generando ondas superficiales que los geófonos registran en arreglos de 46 a 92 metros de longitud. En esta comuna del sector norponiente de Santiago, caracterizada por depósitos aluviales del río Mapocho con intercalaciones de cenizas volcánicas, el tendido debe orientarse evitando interferencias de la Línea 5 del Metro y las vibraciones del tráfico pesado sobre Av. San Pablo. El procesamiento posterior transforma los registros de campo en una curva de dispersión, de la cual se invierte un perfil unidimensional de Vs que permite calcular el parámetro VS30, dato clave para la clasificación sísmica del terreno exigida por la normativa chilena. Para proyectos que además requieren ensayos directos de resistencia, complementamos esta técnica con sondajes SPT que entregan el valor N del suelo en los mismos puntos investigados.
Obtener el VS30 con MASW permite clasificar correctamente el suelo en Lo Prado y evitar subestimar la demanda sísmica en el diseño estructural.
