Lo Prado, con una altitud promedio de 530 metros sobre el nivel del mar y asentado sobre la cuenca de Santiago, enfrenta un desafío geotécnico particular con los suelos finos y arcillosos de la zona poniente. En este contexto, el diseño de losa de cimentación no es un trámite genérico. Requiere un análisis detallado de la interacción suelo-estructura, especialmente tras eventos como el terremoto de 2010, que dejó lecciones claras sobre el comportamiento de las fundaciones superficiales. Un mal cálculo puede derivar en asentamientos diferenciales severos. Para proyectos en este sector, la compatibilización del estudio de mecánica de suelos con la estructura es vital. Muchas veces, los datos de un ensayo CPT son fundamentales para definir el módulo de balasto real del terreno de Lo Prado antes de modelar la losa.
En suelos de transición como los de Lo Prado, el módulo de balasto no se asume: se verifica mediante ensayos de placa o retrocálculo con CPT.
